La Ertzaintza emplea explosivos y mazas en los arrestos de seis vecinos de Bilbo.
Información publicada en GARA el 22 de marzo de 2002.
OPERACION POLICIAL EN BIZKAIA
La Ertzaintza emplea explosivos y mazas en los arrestos de seis
vecinos de Bilbo
* Los domicilios de los detenidos, que se encuentran incomunicados, fueron precintados
Efectivos de la Policía autonómica detuvieron en Deustua, Errekalde y el Casco Viejo de Bilbo a seis personas a las que acusa de «colaboración directa y concreta» con ETA. Aitor Gartzia, Jon Maidagan, Cristina Monje, Mikel Jauregi, Iñaki Beaskoetxea y María Angeles Pastor se encuentran incomunicados tras la operación coordinada por el juez Baltasar Garzón. Para acceder a dos de los domicilios, la Ertzaintza empleó explosivos y mazas. Alazne BASAÑEZ BILBOEfectivos de la Policía autonómica emplearon explosivos y mazas para acceder a las viviendas de Jon Maidagan y Cristina Monje y de Aitor Gartzia, detenidos en la madrugada de ayer junto a Mikel Jauregi e Iñaki Beaskoetxea. Horas después arrestaron a María Angeles Pastor en el Casco Viejo de Bilbo, todo ello en el trancurso de una operación coordinada por el juez Baltasar Garzón y que continúa abierta. A los seis se les imputa «colaboración directa y concreta» con ETA.
«Los golpes eran tan fuertes que resonaban en toda la casa; ni siquiera pensábamos que era nuestra puerta la que golpeaban», relató a GARA la compañera de Aitor Gartzia, de 31 años. «Cuando les dijimos que íbamos a abrir, nos respondieron que lo hacían ellos y que nos tumbáramos en el suelo. Cuando intentamos abrirla, no podíamos por cómo estaba». Superada la barrera de la puerta, «entraron unos ocho, la mayoría de ellos de paisano. Nos esposaron en el suelo y uno de ellos nos apuntó con el arma». Poco después, comunicaron a Gartzia Lertxundi que estaba arrestado y trasladaron a su compañera a la cocina mientras registraban el domicilio habitación a habitación.
Vecinos del inmueble, situado en la calle Ramón y Cajal, que permaneció cerrada al paso por efectivos policiales, salieron al rellano al oír los golpes y fueron conminados «de malas maneras» a regresar a sus pisos.
Tras requisar «algunos papeles», el registro finalizó sobre las 08.00, hora en la que sacaron a Gartzia sin indicar cuál era su destino. «Me dijeron que preguntara en comisaría».
La puerta de acceso quedaba en el suelo. «El marco y la pared están dañados de los golpes que dieron». Tal fue la fuerza que emplearon que uno de los agentes «sangraba de una de sus manos. Me fijé cuando entraron», indicó la compañera de Aitor Gartzia.
Más violenta fue la entrada en el domicilio que comparten Jon Maidagan, de 37 años, y su compañera Cristina Monje en la calle Blas de Otero, en Deustua. Los efectivos de la Ertzaintza emplearon explosivos para acceder a la vivienda, que quedó precintada.
«Jon necesita un aparato de oxígeno porque tiene problemas cardíacos», informó a GARA uno de sus hermanos. Expresó la preocupación de la familia por el estado en que pueda encontrarse. «Hemos avisado a la Ertzaintza de los problemas de salud que tiene y nos han dicho que ya disponía de oxígeno».
Las familias de ambos jóvenes desconocían cómo se produjeron las detenciones. «Mientras estaban dentro, ha ido un familiar y no le han dejado acercarse», manifestaron a GARA. Tampoco después. «Ni siquiera podemos a recoger sus ropas para llevarles porque está precintada».
Maidagan habría sido trasladado posteriormente a Zamudio, donde los ertzainas registraron la empresa de suminis- tros de máquina-herramienta de la que es socio. «Han traído a alguien, pero no sabemos quién era», señalaron vecinos del municipio de Txori-Herri.
La cerradura de la vivienda de Mikel Jauregi, sita en la ribera de Deustu, estaba forzada cuando sus familiares entraron en la casa tras la detención y el registro. El joven, que vive solo, fue detenido sobre las 06.00 y, posteriormente, trasladado a casa de sus padres, donde registraron su habitación.
Compareños de Jauregi, de 37 años, en la revista ''''Kale Gorria'''' expresaron su solidaridad y denunciaron la vulneración de la presunción de inocencia «al filtrarse informaciones inculpatorias para con su personas y el resto de detenidos».
Asistencia médica
Sobre las 05.00, efectivos de la Ertzaintza entraron en la vivienda familiar de Iñaki Beaskoetxea, en la calle León de Urruñuela de Errekalde. Beaskoetxea, de 41 años, se encontraba en la cama cuando fue detenido y esposado. Su madre sufrió un ataque de nervios y requirió la asistencia de personal facultativo mientras se realizaba el registro, que se prolongó hasta las 08.00. Del domicilio sacaron artículos de prensa y agendas.
Horas después, sobre las 10.00 la Ertzaintza entró en el número 12 de Artekale, en el Casco Viejo de Bilbo, donde detuvo a María Angeles Pastor, compañera de Beaskoetxea. Durante el registro, que se prolongó durante tres horas, la calle permaneció cerrada desde la Ribera hasta el primer cantón. Durante ese tiempo, «no nos han dejado salir, ni cerrar la tienda», indicó un comerciante a GARA.
En un momento dado, uno de los efectivos que componían el cordón, seguido de cerca de otro agente, salió corriendo hacia una tienda situada en la parte abierta de la calle, agarró del brazo a una mujer y la llevó hacia el otro extremo, preguntándole sobre la bolsa que había depositado momentos antes en un carrito de niños. En medio de la confusión, se oyó a otra mujer, que llevaba a un niño pequeño en brazos, gritar que le soltaran, que el carrito de niños era suyo.
Tras un duro enfrentamiento dialéctico, la mujer que minutos antes tenía a su hijo en brazos recriminó al agente la magulladura que le había hecho en la muñeca. Las recriminaciones a la Ertzaintza llegaron también de parte de los concentrados en el lugar.
«No sabemos dónde están»
A.B. BILBO
Los familiares de los detenidos descono- cían anoche dónde se encontraban sus allegados. «Hemos ido a la comisaría de Deustu y nos han dicho que no estaban allí. Al indicarles que los arrestos los había realizado la Ertzaintza nos han remitido al 112», indicaron.
En ese número no facilitaron información alguna ya que, según recordaron, «están incomunicados. No sabemos dónde están».
A lo largo del día, y ante la insistencia de los allegados de los detenidos, a algunos de ellos «nos dijeron que estaban en la comunidad autónoma, pero sin darnos más precisiones».
Vecinos de Deustua hicieron público un comunicado mostrando su preocupación por la situación de los detenidos. Recordaron que «las condiciones creadas por la legislación antiterro- rista son las que permiten que numerosas personas hayan sido torturadas». Apelaron al PNV al indicar que «son los responsables de que su Policía aplique esta ley».
Al anochecer, 300 personas partieron de la Plaza de San Pedro de Deustua en manifestación y reclamaron la libertad de los detenidos. En Errekalde se concentraron 50. Para hoy, se ha convocado a las 19.30 en Deustua.
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